#Katialien

Y me animé, encontré el momento y acá estoy, decidida a compartir mi experiencia con la naturaleza. Les dejo la primera publicación en el blog Katialien.

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Conocí la naturaleza de la mano de un cazador. Era una adolescente, nieta de croatas refugiados de la Segunda Guerra Mundial. Siempre intenté ver, oír y sentir. Y la vida me regaló a un loco que amaba estar metido en el monte. Un loco que podía parar en medio de la carretera sin asfaltar de un momento a otro y pedirme que bajara de inmediato de  la camioneta Lada Niva que nos llevaba por todo el Perú, y en medio de la nada me pedía silencio y señalaba un ave amenazada, explicándome que quedaban muy pocas de su especie, se limpiaba las lágrimas y me llevaba hacia el otro extremo de la emoción, a recoger a sus amigos de la localidad, con sus perros, cigarros y comida y con ese team me metía al bosque seco del norte chico para durante días y noches, fumando cigarros inca y preguntando a los finados que animal iba a caer, los acompañaba entre cerros desérticos siguiendo el rastro de un venado. Así fue como conecté con la naturaleza, con esos paisajes, vientos, cielos estrellados, amaneceres multicolor, pero, sobre todo con las historias.

Cuando cumplí 16 años viajé a Barntrup, un pequeño pueblo al norte de Alemania. El termómetro era bajo cero pero una familia cálida del hochdeutsch me enseñó que el autobús del colegio pasaba a las 7:03 am, sin opción a espera, que los residuos sólidos se separan y que no hay que sentir miedo de lavar la ropa en el sótano de la casa junto al cuerpo de un venado joven recién atropellado en la carretera en plena nevada. El venado debía ser trasladado por reglamento a la casa del guardabosques de Barntrup y era ahí dónde justamente me tocó vivir. Viví tres meses en la familia del guardabosques en un pequeño y hermoso pueblo alemán junto a Los Linneweber.

Muchos inviernos después terminé convirtiéndome en reportera de un programa dominical realizado por el Instituto de Defensa Legal y emitido por Canal N. Se llamaba “Sin Rodeos” y lo conducía un buen maestro en la vida, Hans Landoldt. Cada Domingo publicaba reportajes con énfasis en temas vinculados a Derechos Humanos -Perú vivía recientemente los resultados de la Comisión de la Verdad y Reconciliación-. Luego de un tiempo me mudé a la señal abierta, a la argollera, dónde convives con el raiting, esa que te puede llevar a la fama y darte mucho poder. Fue trabajando para Cuarto Poder que llegué a un pueblo en las orillas del río Corrientes, en el nororiente del Perú, llamado Trompeteros. Junto al camarógrafo, gran compañero y buen amigo Carlos Mauriola nos alimentamos de latas de salchichas y bebimos botellas de cerveza, la única bebida y alimento seguro en ese lugar, ya que una empresa vertía restos de cadmio y plomo en el río amparada por la ley peruana. Así enganché con los temas vinculados al medio ambiente desde la comunidad Achuar, en el año 2006. Les dejo los reportajes por aquí.

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“Alerta en Corrientes” Parte 1 Créditos @Cuarto_Poder.

“Alerta en Corrientes” Parte 2  Créditos @Cuarto_Poder.

Gracias totales Manuel Chiarella Masías, ese loco que me presentó a la naturaleza, pareja de mi querida madre, muchas gracias de corazón te lo digo públicamente 30 años después.